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Desgaste del Clutch o Embrague

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El conjunto del embrague es una pieza clave para transmitir la potencia del motor de nuestro coche a las ruedas.

Una avería del embrague, además de costosa, a menudo es difícil de cubrir mediante la garantía de nuestro coche. Aunque los problemas de fábrica existen, es muy común que las garantías no cubran la avería por ser un elemento sujeto a desgaste.

Es normal que con el paso de los kilómetros surjan algunos problemas, pero hay que tener muy claro que el embrague es un elemento de desgaste del vehículo y que muchas veces su reparación o sustitución es más una cuestión de mantenimiento del vehículo que una avería.

No es fácil establecer un kilometraje concreto para determinar cuándo se suele desgastar el embrague de un coche. Influyen muchos factores como el fabricante, el uso que se haga del vehículo o la forma de conducir. Aun así, lo que sí podemos decir es que, si se usa correctamente y se circula mucho por ciudad, parando y arrancando entre semáforos, el embrague no debería durar menos de 100.000 km. Una cifra normal para su desgaste podría estar en torno a los 150.000 km. Por otro lado, si usándolo bien se suele conducir casi exclusivamente por autopista, el embrague puede llegar a durar toda la vida útil del coche.

Malos hábitos pueden destrozar el embrague de tu coche:

  1. Apoyar el pie en el pedal del embrague. Puede que te resulte ridículo que esto suceda. Pero, sucede. Cualquier coche con cambio manual, por pequeño que sea, tiene espacio suficiente para que nuestro pie izquierdo repose en el suelo, o sobre un pequeño abultamiento (un reposapiés) a la izquierda de los pedales. Aunque por alguna extraña razón te resulte más cómodo tener cerca tu pie izquierdo del embrague, o incluso encima de este, siempre que no estés engranando una marcha deberías tenerlo apoyado en su correspondiente reposapiés. Y, sobre todo, jamás de los jamases, deberías apoyarlo en marcha sobre el pedal del embrague. Incluso el mínimo toque con el pedal puede generar fricciones que en unos pocos kilómetros destrocen por completo el embrague de nuestro coche.
  2. No pisar a fondo el pedal del embrague. Tan dañino para nuestro embrague es pisar el pedal ligeramente cuando no debemos, como no pisarlo a fondo cuando engranamos marchas. De nuevo estaríamos sometiendo al conjunto de la transmisión a fricciones que pueden hacer que un embrague dure mucho menos de lo que debería.
  3. Soltarlo demasiado rápido. Por la misma razón que no pisar a fondo el pedal para cambiar de marcha es dañino para nuestro embrague, soltarlo demasiado rápido, o hacerlo de manera desacompasada con nuestro movimiento de mano derecha sobre la palanca de cambios, genera un estrés y fricciones innecesarias en el embrague.
  4. En las detenciones, por ejemplo, semáforos, mejor desengranar marchas y punto muerto. Aunque no sea el hábito más dañino para nuestro embrague, mantener pisado el pedal cuando nos detenemos en un semáforo también añade un estrés innecesario al embrague, y genera fricciones (si no mantenemos el pedal completamente pisado durante todo el tiempo) que a la larga pueden provocar un desgaste prematuro del disco. También se produce un desgaste innecesario de cableados y muelles.
  5. No controlar el famoso “punto de embrague”. Todos los que hemos aprendido a conducir con un coche manual nos hemos enfrentado alguna vez a este problema, el de salir en una pendiente ascendente pronunciada. El conductor ha de tener un control absoluto del punto del recorrido del embrague en el que soltar el freno y pisar el acelerador, y hacerlo de la forma más rápida, pero a la vez suave, que sea posible, para evitar que el coche se cale, y que el embrague se mantenga excesivamente a medio recorrido, con la correspondiente fricción que puede acortar su vida útil.

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