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El último eslabón del sistema de encendido es la bujía. Todos los motores de combustión interna necesitan una chispa que prenda la mezcla que los alimentará. ¿Recuerdan el funcionamiento de los motores a cuatro tiempos? Pues podríamos decir que las bujías protagonizan el tercer ciclo.

Las bujías entran en juego encargándose de suministrar la chispa de encendido para que se inflame el carburante dentro de la cámara de combustión. Pero no es la única función que realizan: también se ocupan de aliviar el calor que se genera en la cámara de combustión hacia el sistema de refrigeración.

Cuando reciben el voltaje suficiente de la bobina de encendido, las bujías han de ser capaces de proporcionar un arco de corriente óptimo entre los electrodos. Así se provocará una chispa con intensidad y duración suficientes para inflamar la mezcla aire y combustible dentro de los cilindros.

Si no llegara a la temperatura adecuada, no se quemaría bien la mezcla y el hollín acabaría por obstruir la bujía impidiendo que saltara la chispa. Si por contra, se calienta demasiado, podría producirse autoignición antes de que se genere la chispa y acabar por fundir los elementos de la bujía o dañar los cilindros.

A pesar de las grandes campañas publicitarias, solo se produce una mejora del sistema de encendido y del motor cuando utilizamos bujías nuevas. Con unas nuevas se pueden ganar de 5 a 10 caballos de potencia, pero la mayoría de ellas no ofrecen mas caballos que los que previamente crea el motor.

Existen bujías de diferentes materiales, pero son las de platino e iridio, las que mejor chispa y mayor tiempo de vida ofrecen. Si hemos mejorado ligeramente nuestro motor, hay que utilizar las bujías recomendadas por el fabricante. Si has realizado modificaciones considerables en el motor, puedes plantearte que bujías utilizar, e incluso decantarte por un determinado tamaño de electrodo. La mejor manera de no equivocarse a la hora de elegir es examinar las bujías que ya tienes en el coche. Si conocemos bien nuestras bujías podemos detectar futuros problemas en el motor antes de que estos se produzcan.

Si hemos llevado a cabo modificaciones en nuestro motor, observaremos que, con las bujías normales, estas se calientan o se enfrían. Las bujías están diseñadas para trabajar a determinada temperatura, por lo que hay que elegirlas según en las condiciones que tengan que trabajar. En un motor estándar, las bujías están diseñadas para aguantar muchos kilómetros. Si hemos modificado el motor para alcanzar para alcanzar revoluciones mas altas, hemos variado los tiempos o necesitamos más combustible y más presión, las bujías estándar no nos servirán. Las bujías se clasifican como “calientes” o “frías”. A altas revoluciones, la alta temperatura del motor y el aumento de tiempo para el encendido o la cantidad de combustible pueden hacer que la bujía se caliente en demasía. Cuando una bujía se calienta demasiado, puede producirse una detonación y dañar gravemente el motor.

Si ya modificamos el motor necesitamos una bujía que sea más resistente a las altas temperaturas. Si hemos aumentado las revoluciones necesitamos una bujía más fría.